Hoy no pude dejar pasar un Yaris negro envuelto en cintas y flores blancas, notoriamente en su interior traía a una pareja que había contraído el sagrado vínculo del matrimonio, entonces no pude dejar pasar aquella oportunidad para curiosear lo que ocurría dentro de ese vehículo en el transcurso de sus primeros instantes post-matrimonio. Pues bien para mi sorpresa la novia tenía su cabeza apoyada en la ventana y se dejaba perder por el cotidiano paisaje de la alameda, mientrás su ahora nuevo marido limpiaba desinteresadamente sus gafas y se aprontaba a realizar una llamada (observé atentamente esa escena y me dio frío, miré esa escena y juraría que estaba viendo en vivo una telenovela venezolana donde la madre cruel y ambiciosa obligó a su hijo a casarse con una chica de poderosa familia de re nombre, pero este no era el caso, su estilo de auto matrimonial no los acompañaba lo suficiente para cerrar mi teoría) ... sinceramente no vivo en un mundo de hadas, pero no me esperaba que aquel lindo momento donde los nervios ya no están, resultará tan escasamente romántico en algunos casos, es el lado B que algunos no imaginamos.